Embarazo y Crianza

Embarazo de Rocío Parte II

Hola a todas, hoy os traigo la segunda entrega del embarazo de Rocío, el tercer trimestre y mi parto.

El tercer trimestre transcurrió con bastante normalidad. La analítica salió bien exceptuando una pequeña infección de orina que me tuvieron que tratar con antibiótico. El exudado salió perfecto.

Mi FPP era el 26 de febrero de 2005, el 23 tuve los primeros monitores en el Hospital Universitario de La Paz, y como tuve unas cuántas contracciones seguidas (indoloras completamente), me hicieron un tacto y tenía el cuello del útero medio borrado y 1cm de dilatación, así que me dejaron ingresada por si me ponía de parto.

Las horas pasaban y Rocío seguía agustito dentro de mí, ni contracciones ni nada. Me di mil paseos por la planta de maternidad, me movía por la habitación, y el parto seguía sin desencadenarse. Pasé allí la noche, y al día siguiente viendo que no avanzaba nada la cosa, pedí el alta voluntaria.

Pasaban los días y yo estaba como una rosa. Llegué a mi FPP y todo seguía igual. Me dijeron que sino me ponía de parto por mi misma, ingresaría la semana del 7 de marzo para provocarlo. Pero Rocío decidió que quería salir sin ayuda.

El viernes 4 de marzo después de dar un largo paseo con mi madre y de tener unas cuantas contracciones, llegué a casa y expulsé el tapón mucoso. Mi madre me dijo que de esa noche no pasaría, y dicho y hecho. A las 2 de la mañana tenía contracciones cada 7 minutos, regulares e intensas. Así que me duché y nos fuimos para el hospital.

Allí después de mirarme y hacerme una eco, vieron que la frecuencia cardíaca de la gorda estaba un poco acelerada y aunque seguía de 1cm, decidieron dejarme ingresada para controlar a la niña.
Fue una noche muy larga, tenía unas contracciones horrorosas, y por aquel entonces en La Paz no te ponían la epidural hasta que no estuvieses de al menos 3cm. Para colmo, me tenían en una habitación con 2 camas más, sin posibilidad de que estuviese algún familiar conmigo, y yo veía que todas las que entraban al poco se iban al paritorio y yo no, ¡¡Que desesperación!!

A las 8 de la mañana con el cambio de turno, me vió una matrona nueva y con ella vi la luz. Me exploró y estaba casi de 3cm, agotada de tantas contracciones, dolorida, muerta de sueño, me prepararon y me llevaron a paritorio. Allí me rompieron la bolsa, me pusieron suero y empezaron a ponerme oxitocina para que se animase más el parto. Al rato ya no podía ni aguantar las contracciones, así que llegó el maravilloso momento de la epidural.

Pensaba que no me la podrían poner, porque justo tengo un tatuaje, pero el anestesista (más majo que las pesetas) encontró un huequecito y me la pudo poner. La verdad que con los dolores que tenía, prácticamente ni me enteré del pinchazo.
A la media hora noté que empezaba a hacer efecto, tal fue el chute que me dieron que me quedé dormida y todo. Llevaba demasiadas horas sin dormir y recuerdo que el padre de mi hija me hablaba pero yo me sentía como en una pompa.

Tardé poco en empezar a sentir una fuerte presión y unas ganas tremendas de empujar. Yo pensaba que se me había acabado el bolo de epidural y llamé a la matrona. Esta me exploró y ¡¡Sorpresa!! Estaba en dilatación completa y la cabeza de la gordi empujando para salir ya.
Me pusieron en posición y empezamos con los pujos. La frecuencia de Rocío empezó a acelerarse y con mis pujos no éramos capaces a que saliese, así que me tuvieron que echar una manita, y dos enfermeras se subieron encima de mí y desde arriba de la barriga empujaron para abajo para ayudarla a salir. La gordita asomó la cabeza y tenía dos vueltas del cordón al cuello, por eso su frecuencia estaba así. Le ofrecieron a su padre cortar el cordón y me dejaron incorporarme un poco para ver como terminaba de salir. Eran las 15:32 del 5 de marzo de 2005. 16 horas después por fin pude verla.

Estaba morada y no me la pusieron encima. Se la llevaron a un ladito y tras un rato de angustia porque no la oía, de repente arrancó a llorar, y ¡¡Vaya llanto!! Ella lloraba y yo también. Mientras tanto, yo alumbre la placenta y me cosieron 5 puntitos de episiotomia. Después de pesarla y medirla, y de hacerle una pequeña exploración y ver que estaba bien, por fin me la dejaron coger. Fue algo mágico, yo la miré y ella me miró y dejó de llorar. Nos dejaron 2h solas en el paritorio y fueron las dos horas más bonitas de mi vida. Acababa de conocer a mi primer gran amor.

Cuando nos subieron a la habitación intenté por activa y por pasiva que se enganchara al pecho pero no hubo manera. Mi corta edad sumada a la inexperiencia y a una hija glotona que no quería succionar, hizo que no iniciásemos una lactancia juntas. Yo me sacaba la leche y se la daba en biberón.

Tuve un puerperio bastante bueno a pesar de los puntos y de los entuertos. A los 20 días de extraerme la leche con saca leches, decidí cortar la lactancia y darle leche artificial. En cuestión de un mes perdí todo el peso cogido en el embarazo, 16 kilos y unos cuantos más. La separación del padre de mi hija a las 3 semanas de nacer y el verme sola con 20 años y un bebé me pasó factura en cuanto al peso, pero esto ya es otra historia.

¿Quieres saber cómo fue mi siguiente embarazo? Sólo os adelantaré que por desgracia no llegó a buen término.
😘😘

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